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Detenida por simular un robo en su propia peluquería

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Agentes de la Policía Nacional han detenido en Toledo a una persona como presunta autora de una simulación de delito, después de que denunciara un falso robo en una peluquería sita en la capital y de la que es asociada.

La detenida afirmaba que fue una empleada la que cerró el negocio y al regresar a la mañana siguiente se percató de que la puerta principal estaba abierta, sin signos aparentes de forzamiento y habiendo sido sustraída la recaudación.

A partir de ese momento los investigadores lograron averiguar que fue la detenida la que realmente abandonó en último lugar el establecimiento y que lo hizo a través de una puerta trasera conectada al garaje del edificio.

Finalmente los agentes detuvieron a la denunciante que sería quién presuntamente se habría apoderado de la recaudación y dejado la puerta principal abierta para simular el robo y que creía que las cámaras de seguridad que había instaladas en unas dependencias oficiales contiguas no podrían aportar datos de interés para la investigación, como finalmente sí sucedió.

Se trata de un delito tipificado en el Código Penal

Es necesario señalar una vez más que, simular ser víctima de una infracción penal, denunciar o acusar a otra persona de ser responsable de un hecho inexistente, es un delito tipificado en el artículo 457 del Código Penal y sancionado con multas que pueden llegar según el caso hasta los 24 meses e incluso, conllevar pena de prisión. Además, acciones como esta provocan un retraso en la acción de la justicia y un serio menoscabo del correcto funcionamiento de los servicios policiales, con el consiguiente perjuicio para el ciudadano, dado que agentes que podrían estarse dedicando a la prevención de la delincuencia o a la investigación de otros hechos reales, se tienen que dedicar a realizar pesquisas sobre situaciones inexistentes.

Lamentablemente, este tipo de denuncias, como falsos robos con violencia o intimidación de teléfonos móviles, efectos electrónicos diversos o carteras, robos con fuerza en vehículos o locales, cada vez proliferan más, siendo el motivo más frecuente obtener una compensación por parte de los seguros aunque en muchas ocasiones, los objetivos son tan irrisorios como ocultar a la pareja el extravío de algún objeto o un gasto injustificado.